
Lo mas patético en el ambiente homosexual es el divismo con que muchos gays andan por la vida. Frente a esta actitud francamente odiosa algunos gays actúan como si fuesen divas, cuando su talento en tales asuntos es claramente pobre, de lo contrario las veríamos sobre un escenario, aunque fuera el de zeuzs siquiera.
Claro es, que quien es catalogado de divo/a tiene un parentesco social de persona grandiosa, que destaca en un medio como una figura excepcional, y es a partir de esa aura especial que a los/as divos/as se les permiten algunas licencias que a las personas comunes y corrientes se les censurarían. La calidad a la que se refiere esto hace que a los divos les perdonemos todo.
Lo detestable es cuando un simple y corriente mortal se las da de divo (cierto?) y espera a cambio recibir un trato especial, haciéndose esperar incluso en las situaciones menos prudentes, que son aquellas situaciones en las que cumplen un rol secundario, porque en el fondo no soportan no ser el centro de atención. Entre los gays muchas veces se celebra el divismo, manifestado en acciones como llegar tarde a todos lados, sentirse parte de la socialite, sentirse acaparado de miradas por su desplante y por su ropa, palabrear a los demás con la intención de quedar siempre con la última palabra, como si con eso se ganase la mayor de las batallas, negándose a reconocer sus errores y por tanto obviando su solución o incluso esperando a que otro los arregle.
Muchas personas, ya sean hetero u homosexuales, sienten algún rechazo al ambiente gay porque de forma consciente o inconsciente no aceptan este divismo gratuito, manifestado en gestos y acciones de superioridad falsa.
Lo terrible del divismo gay, es cuando este nace y crece avalado por todo un grupo de amigos o conocidos que comparten esa actitud, así es cuando la competencia entre aspirantes a divas se desata dando origen a esos típicos grupitos cerrados que se mueven juntos para todos lados y que pretenden destruir con sus comentarios pesados todo aquello que no les parece correcto. Dios me libre de caer en el divismo gay, que lo único que hace es reforzar la imagen más clásica del discurso de un homofóbico, la del homosexual chismoso y cahuinero, intrigante, amanerado y con falsos aires de grandeza, que mierda!, yo no soy de esos, ni quiero ser un divo, simplemente soy un hombre y a mucha honra, feliz de su condición y consciente de lo mucho que nos falta lograr como sociedad.
¿Te cayo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario